En el despertar del alba Marianella entra a su jardín y disfruta del encanto del nuevo día; es ahí el punto de partida de cada obra: un espacio vivo donde las flores crecen a su propio ritmo, revelando formas, colores y texturas.
El jardín
— donde nace la inspiración
Comienza el diálogo físico con los materiales, donde las ideas se vuelven materia, las manos le dan forma al pensamiento, la técnica encuentra su pulso y la visión intangible toma cuerpo para transformarse en obra.
El taller
— las ideas se vuelven materia
